Delibes, académico de la lengua y ecologista
Trabajo realizado por unas alumnas de 2º de Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, en la materia de Literatura Universal, impartida por la profesora Lola Varela, con motivo de la celebración en nuestro instituto del Día Internacional del Libro, el 23 de abril de 2010.
Se trataba de rendir homenaje al recién fallecido escritor Miguel Delibes y destacar su faceta de hombre comprometido con el medio.
DELIBES, UN ACADÉMICO DE LA LENGUA Y UN ECOLOGISTA
Miguel Delibes nació en Valladolid en 1920, se dio a conocer con La sombra del ciprés es alargada, Premio Nadal 1947. Entre su vasta obra narrativa, destacan Mi idolatrado hijo Sisí, Diario de un cazador, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, Los santos inocentes, Señora de rojo sobre fondo gris y El hereje.
Su obra literaria le ha valido el Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones (1955 y 1999), el Premio de la Crítica (1962), el Premio Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 fue miembro de la Real Academia Española hasta su muerte este año, 2010.
Conocido y reconocido internacionalmente por su obra literaria, Miguel Delibes siempre manifestó su preocupación y su pasión por la naturaleza, no sólo lo hizo en su narrativa, sino también en discursos, artículos y ensayos.
Con estas palabras expresó Delibes su forma de entender la relación del hombre con la naturaleza: “Todo cuanto sea conservar el medio, es progresar; todo cuanto signifique alterarlo esencialmente, es retroceder”.
En La naturaleza amenazada: discurso de ingreso en la Real Academia y otros ensayos, Miguel Delibes habla del malentendido progreso y de la relación del hombre con la naturaleza, lo decisivo de su intervención y las consecuencias de su abuso.
Al final del discurso, Delibes refleja de forma rotunda su pensamiento y su postura: “Si la aventura del progreso ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la violencia y la incomunicación; de la autocracia y la desconfianza; de la injusticia y la prostitución de la Naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura; de la explotación del hombre por el hombre y la exaltación del dinero, en ese caso, yo gritaría ahora mismo, como una conocida canción americana: “¡Que paren la Tierra, quiero apearme!”
En La Tierra Herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos?, aborda los problemas ecológicos a los que se enfrenta el planeta en el siglo XXI: el cambio climático, la desertificación, la desaparición de las especies, la escasez de recursos básicos como el agua, la contaminación del medio ambiente, el deshielo de los polos y el peligro de la subida del nivel del mar. ¿Estamos a tiempo de cambiar el curso de los acontecimientos? ¿Podremos frenar la degradación del planeta?
En Un mundo que agoniza, Delibes no sólo se manifiesta como el testigo excepcional y afinado de ese mundo que agoniza: el rural de la cultura campesina y el mundo natural en el que aquella se desenvuelve, sino también como un agudo crítico de los desmanes ecológicos. Este libro con unas maravillosas ilustraciones de José Ramón Sánchez, denuncia la actuación del hombre en la naturaleza pero también ofrece esperanza, solución, posibilidad de frenar: “El hombre de hoy usa y abusa de la Naturaleza como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro”.
Aunque Delibes fue un cazador y pescador entusiasta, abandonó la caza mayor por convecimiento y siempre defendió la sostenibilidad de la caza menor. La visión de la caza como una actividad que conlleva la conservación del medio y la caza natural, no de piezas criadas en granjas, se manifiesta en muchas de estas obras. En 1972 anticipándose a la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano publicó el ensayo La caza en España, en el que advertía sobre los peligros del deterioro ecológico en nuestro país, tanto en relación a la desaparición de hábitats y ecosistemas valiosos como a la extinción de especies.
Información extraída de Imaginar la Ciencia
Tatiana Rey
Lorena Rodríguez







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